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¿Cómo imaginamos el espacio público?

Del CETRAM Chapultepec sabemos que el Gobierno de Miguel Angel Mancera decidió transformar el paradero que se encuentra al lado de la Secretaría de Salud, en una zona que hasta hace unas décadas era parte del Bosque de Chapultepec y que todavía hoy en los mapas del INEGI es parte de la Delegación Miguel Hidalgo aunque, oportunamente, la SEDUVI lo empujó a la Delegación Cuahutémoc y le consiguió número oficial sobre Avenida Chapultepec y que, progresivamente, le fue sumando pisos permitidos hasta alcanzar los cuarenta, para construir una “muy necesaria” torre de oficinas de lujo —con la mejor vista de la ciudad, cosa de la que el Gobierno capitalino no sacará provecho como si gestionara con inteligencia los bienes públicos—, un hotel, también de lujo, faltaba más, un centro comercial —eliminados los “molestos” ambulantes— con todo y su —absurdo— estacionamiento para 1870 automóviles —una auténtica política inteligente de movilidad es mera retórica para el señor Mancera— y, de paso, como por casualidad, un par de sótanos donde, entre locales comerciales, más de 250 mil usuarios cotidianos del transporte público caminarán para pasar del metro al micro o del micro a la ciudad.

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Sótano a -4 metros : “mezzanine”

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Área de Transferencia Modal norte, a -11 metros

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Lo que no sabemos —o al menos yo no he visto y no he encontrado respuesta oportuna al preguntar a algunos funcionarios del Gobierno del xDF— es cómo serán esos dos sótanos. Sí, hay unas plantas arquitectónicas donde podemos ver uno de esos largos pasillos, de unos ocho metros de ancho, un muro de un lado y escaparates de comercios del otro. Ese pasillo está en el primer sótano —que lleva en los planos el metafórico nombre de mezzanine aunque está entre 4 y 5.50 metros bajo el nivel de la banqueta. De ahí se baja al segundo sótano, donde estará el área de transferencia modal (ATM) norte, es decir, el espacio donde uno bajará o subirá a los autobuses, a 11 metros bajo el nivel de la banqueta. Más allá de eso no he visto nada y cuando he preguntado —de manera informal hasta ahora— cómo serán esos espacios, no he obtenido respuesta clara. ¿Habrá maquetas a detalle, secciones más claras, perspectivas y acaso hasta alguna animación para saber por dónde pasarán más de 200 mil personas cada día, acaso 300 mil? Por supuesto, supongo debe haber estudios técnicos sofisticados y precisos que expliquen por qué es mejor enviar a todas esas personas, para tomar el autobús, a un sótano a 11 metros de profundidad y por qué lo mejor para la mayoría es que la mayoría de los usuarios se mueva en el subsuelo y, digamos, al llegar al metro Chapultepec no salga y vea el Bosque en el espacio donde esperará el autobús que lo llevará a su destino y destinar, por tanto, buena parte del espacio construido en planta baja a usos comerciales —que tal vez nuestros funcionarios supongan son “públicos”. Sí, habrá zonas abiertas y arboladas, pero si la mayor parte de los 200 mil o más usuarios van de paso, ¿no se podría imaginar una manera agradable para todos ellos de hacerlo? Tal vez esos dos sótanos, a 11 y 5 metros bajo el nivel de banqueta y entre locales comerciales uno de ellos, sean portentosos espacios en los que cada usuario se regocije, aunque sea un momento, en su tránsito diario de su casa a su trabajo y de vuelta, pero eso yo no lo he visto —y he preguntado. ¿Cómo se imaginan los responsables del espacio público, del desarrollo urbano y de la movilidad de esta ciudad esos espacios? Y digo cómo se los imaginan literalmente: con imágenes, además de los estudios técnicos y financieros. ¿Qué ejercicios han hecho para ponerse en lugar de los miles de usuarios y pensar en el mejor espacio posible para ellos, además de garantizar el buen resultado de la inversión? En otras ciudades, donde se tome en serio un eslogan como «decidiendo juntos» —con el que Mancera acompañó su campaña para luego, retórica y literalmente, olvidarlo— los futuros usuarios de esos espacios ya habría podido verlos representados, ¡y opinar al respecto! En otras condiciones, los funcionarios del gobierno de la ciudad estarían preocupados por representar a los ciudadanos y exigir a los inversionistas y a sus arquitectos mostrar y demostrar que se ha planeado el mejor espacio posible para los usuarios. Acaso lo estén haciendo y su discreción impida que nos compartan los resultados de sus esfuerzos o tal vez carezcan de la voluntad o de la capacidad de intervenir en esas decisiones. En ambos casos es grave. ¿Seguiremos con la duda de cómo será ese espacio de la ciudad hasta el momento en que lo veamos, por la necedad del gobierno en turno, finalmente construido?

Otro Chapultepec Posible

Quienes firmamos este desplegado estamos a favor de la recuperación de la avenida Chapultepec. Estamos a favor de amplias banquetas bien diseñadas, accesibles para todos y con grandes y generosos árboles que den sombra. Estamos a favor de un transporte público eficiente, ordenado, moderno y adecuado para nuestra ciudad. Estamos de acuerdo en ordenar el flujo vehicular para privilegiar al peatón y a la bicicleta de acuerdo con los más altos estándares internacionales de movilidad. Estamos de acuerdo con que existan un número limitado de espacios comerciales con cafés y puestos de periódicos y libros, además de bancas, de fuentes y de juegos; con que haya señalización clara e iluminación adecuada, con horario para transporte de carga y mejor servicio de limpia. Deseamos que sea una calle segura para todos. En fin, estamos de acuerdo con estas pequeñas pero grandes mejoras que, multiplicadas, harán que nuestra ciudad sea habitable para todos.

Los que aquí firmamos somos un grupo plural, con opiniones diversas en muchos temas, incluyendo los mecanismos de financiamiento en la recuperación de nuestras calles. A pesar de nuestras diferencias, no estamos de acuerdo con el Corredor Chapultepec que el jefe de gobierno del Distrito Federal y el titular de la Agencia de Promoción de Inversiones de la Ciudad de México, así como los inversionistas del proyecto y sus arquitectos proponen, porque:

Primero, no es necesario: son muchos los especialistas que han cuestionado la pertinencia de colocar un centro comercial sobre una estructura elevada para “recuperar la calle” en términos urbanos pero también financieros, de la gestión misma del proyecto y del empobrecimiento del espacio público. La opción a nivel, supuestamente bajo consideración, no ha sido debidamente detallada ni publicitada. La necesidad de un proyecto así debe determinarse mediante un decreto de la autoridad que haya surgido del análisis plural de especialistas y la participación activa de los ciudadanos.

Segundo, no hubo participación ciudadana: esta es una exigencia democrática en proyectos que plantean cambios radicales en la ciudad. Resulta fundamental que este proceso se inicie antes de que se trabaje en la definición de las propuestas y no que se limite a una consulta atropellada sin que haya habido ni información ni la discusión suficientes. En sí, los compromisos financieros y legales asumidos por ProCDMX antes de presentar públicamente el proyecto limitan de manera fundamental las alternativas que pudieran ser puestas en consideración de la ciudadanía.

Tercero, no fue transparente: aunque se hayan cumplido en tiempo y forma ciertos requerimientos legales, el proyecto se presentó de manera pública y amplia una vez que todas las decisiones importantes habían sido tomadas. No hubo un concurso público de arquitectura, ni un contraste real entre las alternativas posibles. El proceso parece diseñado para justificar un proyecto comercial seleccionado previamente.

Cuarto, no es cultural: al revisar los planos del proyecto propuesto y ante la falta de uno avalado por la Secretaría de Cultura, los mismos miembros del Consejo Consultivo, designados por ProCDMX, solicitaron quitar en toda la presentación del proyecto el calificativo de cultural, lo que implica que toda la información proporcionada hasta ahora de manera oficial ha estado basada en un equívoco y resulta, por tanto, engañosa y poco confiable para tomar decisiones a partir de la misma.

Quinto, no es en beneficio público: se ha querido presentar este proyecto en específico como ganancia para la mayoría cuando no es sino un negocio para unos cuantos, lo que lo pone en entredicho.

Por tanto, afirmamos que en beneficio de la ciudad entera es deseable y posible un gran proyecto de intervención urbana en avenida Chapultepec diferente y que sirva de auténtico modelo para una ciudad plural y democrática, que no ve a sus ciudadanos como consumidores.

Por lo anterior, exigimos de nuevo:

La derogación de la Declaratoria de Necesidad del 19 de mayo del 2014 y la cancelación de todos los actos derivados de ese decreto y, por tanto, del actual proyecto del “Corredor Chapultepec”, y

Abrir un nuevo proceso, auténticamente participativo y transparente, para imaginar la calle considerando los intereses y las necesidades de todos los habitantes de la ciudad, privilegiando al peatón, al ciclista y al usuario del transporte público, de acuerdo con las mejores prácticas urbanas contemporáneas y en cumplimiento con las intenciones declaradas por el propio Gobierno del Distrito Federal.

Tenemos la oportunidad y la obligación de colocar el interés común por encima de los intereses de unos cuantos.

Aarón Jassiel Pérez Vázquez | Adriana García | Adriana López Hernández | Adriana Sandoval | Adriana Torres | Alberto Castro | Alberto Kalach | Alberto Nania | Alberto Serdán | Alejandra Contreras | Alejandra Navarro | Alejandra Pirron Casillas | Alejandro Argumedo | Alejandro de Coss | Alejandro Gutiérrez | Alejandro Hernández Gálvez | Alejandro Polo Lamadrid | Alejandro Reynaud | Alejandro Rivadeneyra | Alessandro Arienzo | Alexandro Velázquez M. | Alfonso Tovar Fonseca | Alfredo Narváez | Ana Elena Mallet | Ana Eugenia Lopez Ricoy | Ana Francisca Vega | Ana Gabriela Gonzalez Gonzalez | Ana Origel | Andrea Griborio | Andrés Lajous | Andrés Rivadeneyra | Andrés Sañudo | Ángeles Navarro | Antonio Martínez | Archibaldo Hope Sánchez Mejorada | Areli Carreón | Ariane Pellicer | Ariel Rodríguez Kuri | Asociación en Defensa Roma-Condesa | Asociación Salvo Lomas | Aurora Diez-Canedo | Azalea del Carmen Clemente Blanco | Barbara Perea | Bernardo Gómez Pimienta | Bicitekas, A.C. | Bosco Sodi | Carla Verea | Carlo Ferreiro Torres Landa | Carlos A. López Morales | Carlos Amorales | Carlos Brito | Carlos Muñoz Villarreal | Casilda Barajas Rocha | Catalina Villarraga | Christopher Koehn | Cinthia Xochicale | Claudia Campero Arena | Claudia Ramírez | Claudia Rodríguez Borja | Colectivo “Juárez no ha muerto” | Colectivo Camina Haz Ciudad | Constanza Delon | Cristina Ayala | Cuauhtémoc Kamffer (Kuate) | Cuauhtémoc Medina | Dana Corres | Daniel Garza-Usabiaga | Daniel Gersherson | Daniel Gimenez Cacho | Daniel René Díaz Aguilar | David Domínguez | David Huerta | David Martínez Ramos | David Mínguez | David Ortega Martínez | Delfín Montañana | Denise Dresser | Diego Castañeda | Dinorah Garza | Dolores Heredia | Dulce Colín | Édgar Avilés Gómez | Eduardo Abaroa | Eduardo Cadaval | Eglé Flores | Elena Martín-Lunas Rrodríguez | Elías Cattan | Elisa Godínez | Ella Vázquez Domínguez | Enrique Torre Molina | Ernesto Delon | Etienne von Bertrab | Eugenia García Velarde | Eugenia González Gómez | Felipe Leal | Félix Sánchez | Fernanda Canales | Francisca Rivero-Lake Cortina | Francisco Alanís (Sopitas) | Francisco Pardo | Francisco Reynoso | Gabriel Medina | Gabriel Mestre | Gabriela Etchegaray | Gabriela Hernández Castillo | Gabriela Manjarrez | Gerardo Esquivel | Gerardo Moncada | Gerardo Velázquez Flores | Gerson Huerta García | Gina Cebey | Gonzalo Ibarra | Graciela Novelo | Greenpeace México, A.C. | Guillermo Acosta | Guillermo González | Guillermo Irigoyen | Gustavo Ampugnani | Hatumi Hirano Beltrán | Héctor Armando Aceves Padilla | Héctor Miguel López Pérez | Helena Lazara Sáenz | Iñaki Herranz | Íñigo Prieto | Isabel Stivalet | Israel Mora Lara | Ivan Lemale | Iván Ramírez | Ivo Edgar Alves Martins | Ivonne Cervera | Jaime Rello | Jaime Schmidt | James Oles | Javier Caro Payán | Javier Garduño | Javier Tovar “Tovarich” | Jeanette Barros Martínez | Jerónimo Hagerman | Jesús Robles Maloof | Jimena Torre Rojas | Jimena Veloz | Joaquín Diez-Canedo | Jonathan Silva | Jorge Ambrosi | Jorge Córdoba | Jorge Munguía | José Arce Gargollo | José Ignacio Lanzagorta García | José María Bilbao Rodríguez | José Merino | Josefina Mac Gregor | Juan Carlos Cano | Juan Carlos Tello | Juan Fernando Ibarra Del Cueto | Juan Ignacio Del Cueto | Juan Pablo García Caisero | Juan Villoro | Julene Iriarte Iturbide | Julieta Lizaola | Julio Amezcua | Juvencio Núñez | Karen Martínez Navarro | Karina Maya | Karina Tavera Briseño | Laura Córdoba | Laura Pardo | Laurent G Herbiet | Liliana Bravo Castillo | Lillian Martínez Villazón Robledo | Lorenzo Díaz Campos | Lorenzo Rocha | Luis Angel Monroy Gómez Franco | Luis H. Patiño | Luis Zambrano | Lydia Alejandra Tellez Uribe | Lynn Fainchtein | Maite Azuela | Malú Flores | Mara Cabrera | Marco Barrera-Bassols | Marcos Betanzos | Margarita Guardado | María Bartolucci Blanco  | María del Mar Estrada Rebull | María Helguera | María Natalia Reus Anda | Mariana Ávila Flynn | Mariana Munguía M. | Mariana Tapia | Mariel Wiechers Banuet | Mario Arriagada | Maris Bustamante | Martha Estela Sandoval Cortés | Mauricio Ignacio González Lizárraga | Mauricio Rocha Iturbide | Mayela Delgadillo Bárcenas | Megan Gaydos | Michel Rojkind | Miguel Coloma Cervera | Miguel de la Vega | Miguel Fermín Andrade Jiménez | Milena Ang | Miquel Adrià | Mónica Camacho Lizárraga | Mónica M. Martínez Cadena | Mónica Pallares-Trujillo | Mónica Tapia | Movimiento @NoCorredor | Natalia de la Rosa | Nicolás Cabral | Nino Canun | Nora de la Cruz | Nuria Santiago Rodríguez | Observatorio Vecinal de la Colonia Juárez | Olga Aranda Basave | Omar Vergara | Omar Yesahel Salvador | Onésimo Flores | Oscar Montiel | Osvaldo Sánchez | Paloma Vera | Pamela Echeverría | Pamela Guerra | Paola Aceves Sandoval | Paola Santoscoy | Patricio M. Ruiz Abrín | Paula Sofía Vásquez | Paulina López Gutiérrez | Peatónito Peatón | Pilar Cruz Palencia | Plataforma Vecinal de la Colonia Juárez | Raúl Zepeda Gil | Rebeca Maldonado | Roberto Remes | Roberto Silva Arellano | Rocío Jenny Zapata López | Rodrigo Alcocer de Garay | Rodrigo Díaz | Rossanna Reyes | Ruth Pérez López | Salvador Camarena | Salvador Macías | Salvador Medina | Salvador Quiroz | Salvemos la Ciudad, Frente Ciudadano | Sandy Choreño Rico | Sergio Aguayo | Sergio Beltrán García | Sergio Silva-Castañeda | Sergio Zepeda de Alba | Tatiana Bilbao | Teodoro González de León | Teresa Dey | Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata (UPREZ) | Valentina de la Rosa | Valentina Plasa | Valeria Castillo | Valeria Enriquez | Vecinos de Veracruz 3 Condesa | Verónica Murguía | Víctor Alcérreca Molina | Víctor Hugo Betanzos | Víctor Legorreta | Virgilio Pasotti | Xalli Zúñiga | Xavier González Sánchez | Xavier Treviño | Ximena Gutiérrez | Ximena Ramos | Ximena Sariñana

el otro lado de la democracia

acostumbramos quejarnos de la poca transparencia, la nula rendición de cuentas y la gran corrupción de los funcionarios públicos en méxico. si es algo que desde hace años se ha sabido, hoy parece más evidente que nunca: del presidente del país y su secretario de hacienda a un presidente municipal y su tesorero, la transparencia y la rendición de cuentas no son asunto de interés de quienes ejercen cargos públicos. al contrario.

pero está el otro lado, el de la exigencia ciudadana: no sólo mediante el voto sino más allá, exigiendo cuentas y razones y, sobre todo, no prestándonos al juego, no digamos sucio: habrá quien se ofenda, pero sí poco claro.

hace poco el colegio de arquitectos publicó una propuesta para que en la al parecer inminente reforma a la ley de obra pública se incluyera la noción de proyecto arquitectónico como algo independiente a la construcción misma y que se legislara la obligación de concursar no sólo la construcción sino también, justamente, el proyecto. cabe aclarar que lo que ahora se acostumbra no es, en absoluto, un procedimiento democrático y transparente sino una licitación en la que, muchas veces, se finge la participación de quienes, simplemente, hacen propuestas más costosas para que la asignación recaiga en quien desde el principio ya era beneficiario del proyecto.

la ley no es fácil que cambie. a los legisladores no sólo poco les importa sino que, muy probablemente, en algún momento de su carrera política se hayan beneficiado de cierto modo con la opacidad imperante, sea asignando el proyecto a voluntad o, peor y más comúnmente, a cambio de favores o de simples sobornos. la espera de cambio de leyes y, más, de costumbres, pareciera que será larga.

sin embargo, incluso el más pesimista no debe pensar que nada se puede hacer. se podría forzar un cambio sustantivo desde otro lado o, más precisamente, desde este lado: donde estamos la mayoría.

hace poco víctor alcérreca escribía sobre el reciente escándalo —ya olvidado, según parece— de la responsabilidad que el consejo nacional para la cultura y las artes  adjudicó, según algunas notas de prensa, a varios de los arquitectos de las obras que el sexenio pasado la ex-presidenta de tal consejo, consuelo saizar, entregó en distintos grados de inacabamiento. ya he escrito en otra parte que eso fue como declarar a una generación completamente perdida para la obra pública en méxico. pero en su texto, víctor citaba una sugerencia de mario ballesteros —antiguo editor de la versión mexicana de domus—: “¿y si antes de cambiar  el marco jurídico, comenzamos por firmar un manifiesto donde nítidamente cada uno de nosotros se comprometa a no ser parte de proyectos públicos que no nazcan de buenas prácticas democráticas?”

la propuesta es clarísima: dejemos de quejarnos de la manera como se realiza la obra pública en méxico, mejor no colaboremos con ellos.

habrá por supuesto quienes no estarán de acuerdo con sumarse a ese manifiesto. supongo pueden haber varias razones que habrían de hacer públicas. unos pensarán que no está mal que un funcionario público escoja, por mero gusto o capricho, a un arquitecto; supondrán que será mejor aun si lo hace bien informado y selecciona a alguien con suficiente prestigio —apostando que al buen cazador nunca se le va la liebre. en ese caso no deberían quejarse cuando un funcionario seleccione a un arquitecto malo o mediocre o otro que algunos consideren bueno pero ellos no. quienes así piensen, deberían aclararnos si también suponen que es excesivo que para seleccionar a quien presida la suprema corte o la comisión de derechos humanos se postulen varios candidatos, se analice su trayectoria y se vote, cuando el simple consejo de unos cuantos podría informar la decisión del príncipe. también deberán aclarar si es válida la elección ad hominem del autor de un proyecto arquitectónico, basados sólo en lo que ha hecho y asumiendo que, aunque los momios estuvieran a favor, se trata finalmente de una apuesta, pues no se sabe cómo responderá el arquitecto contratado.

si muchos, muchísimos y entre ellos los más reconocidos, nos sumáramos al manifiesto que propone ballesteros y retoma alcérreca, sería evidente, cuando el próximo delegado o gobernador escogiese a un arquitecto cualquiera para hacer un proyecto, el resto, la mayoría, podría denunciar que no se siguieron las formas y que no hubo transparencia y que, por tanto, no sólo hay una traición al mandato que obliga a un funcionario a rendir cuentas a quienes lo eligieron, sino que un arquitecto se beneficia de esos manejos poco claros que sus pares rechazan. sería algo a lo que, además, se podrían sumar muchos ciudadanos sin necesidad de ser arquitectos.

la propuesta está ahí, se hizo pública y hasta ahora yo no me he enterado de arquitectos prestigiados que la hayan hecho suya. tal vez no se enteraron. insistamos una vez más y preguntemos : ¿quién firma? (siguiendo esta liga pueden firmar)

hasta ahora, diez de la noche del lunes 23 de febrero del 2015, esta es la lista, en orden cronológico, de las 435 personas que han firmado la carta desde el 30 de enero pasado (en el sitio también se pueden leer algunos de los comentarios que han dejado quienes firmaron):

  1. Luis Arturo García Bazán
  2. Sergio Ramirez
  3. Antonio Gallardo
  4. Alejandro Solis
  5. Ariel Rojo
  6. Rosalba González
  7. Fernando Ondarza
  8. Hans Kabsch
  9. Fernando Rivera Morán
  10. Luis Enrique Nava González
  11. Joaquin Diez Canedo Mexico
  12. Emelio Barjau
  13. Juan Carlos Tello
  14. Enrique Aureng Silva Estrada
  15. Salvador Arroyo
  16. Fermin Andrade
  17. Javier Hidalgo Tugores
  18. Alex Sandoval
  19. Salvador Quiroz Ennis
  20. Alexandre Lenoir
  21. José Manuel Jiménez Hernández
  22. Héctor Ferral Cid
  23. David Dana
  24. Rene Guzmán
  25. Alejandro Tapia
  26. Hugo Cota
  27. Ricardo Espinosa
  28. Claudia Ortiz
  29. Claudina de Gyves
  30. Cristina Gerling
  31. Víctor Alcérreca
  32. Marcos Hagerman
  33. Roberto Jaramillo
  34. Alejandro Garcia Gomez
  35. Andrés Rangel
  36. Raul Morales
  37. Paula Varela
  38. Sebastian Abdul Massih
  39. Natalia Gálvez
  40. Fernando Gonzalez
  41. Carlos García
  42. Pamela Martínez
  43. André Alexander Torres Piña
  44. Angelica Sarahi Juarez Cordero
  45. Juan Manuel Heredia
  46. Alfonso Maldonado Ochoa
  47. Giselle Zavala
  48. Cecilia Coronado
  49. Maria del Carmen Orduña
  50. Alejandro Leal
  51. Mariana Eunice Barrón Rubio
  52. Aura Aburto
  53. Karla Cecilia Cortés López
  54. Carlos Vallejo
  55. Luis Moran
  56. Maria Jose Zapiain
  57. Miguel Seoane
  58. Pedro Cordero
  59. Misael Guevara
  60. Enrique Toussaint
  61. Israel Rubio
  62. Diana Arnau
  63. Andrea Carranco
  64. Gisela Torres
  65. Eduardo Maceda
  66. Eduardo Ugalde
  67. Emilio Ades
  68. Elias Cattan
  69. Onnis Luque
  70. Adolfo Peña Iguarán
  71. Mayerlie Rocha
  72. Josh Lee
  73. Arlene Lechuga
  74. Mauricio Ramírez Orozco
  75. Maricarmen Guzmán Rodríguez
  76. Claudia Perez Obregon
  77. Nubia Jazmín Mercado
  78. Carlos Díaz
  79. Asenath Pecina
  80. Israel López Balan
  81. Citlalli Reynoso
  82. Oscar Renucci
  83. Jesús Ocampo Teliz
  84. Rocio Basilio
  85. Jose Revah Politi
  86. Gabriel Meta
  87. Carolina Angeles B.
  88. Marcos Betanzos
  89. Jorge Fernandez
  90. Roberto Remes Tello de Meneses
  91. Ernesto Betancourt
  92. Alberto Aranda
  93. José Luis Parella Oria
  94. Pablo Pérez Palacios
  95. Adriana Comi
  96. Jimena Hogrebe
  97. Mariano Arias Diez
  98. Cozovi Isaac Ocampo Guzmán
  99. Gerardo Rec
  100. Jesus Nando Lopez
  101. Emanuel Torres
  102. José Peña
  103. Alfonso Suárez Medrano Beltrán
  104. Marco Antonio Pulido Santiago
  105. David Castro
  106. Gabriel Morales-Olivares
  107. Caranarq Aramat
  108. Josè Maria Cortes
  109. Margarita Rojina
  110. Alejandro Montiel
  111. Jesus Vazquez
  112. Miroslava Ojeda Luna
  113. Marcos Méndez
  114. Miguel Agustín Vieyra G.
  115. Edith Gutiérrez
  116. Cristián Bredée
  117. Federico Quiros
  118. Héctor Esrawe
  119. Ana Paula Ballina
  120. Roberto Lecanda
  121. Alicia Carbajal Beltrán
  122. Raymundo Salces
  123. Gregorio Arcos Streber
  124. Gabriel Diaz-Montemayor
  125. Gonzalo Perez
  126. Sebastián Agusil
  127. Hazael Ortiz
  128. Luis Armando Montejano
  129. Edgar fabian Martinez Castillo
  130. Rodrigo Durán
  131. Daniel Aldama
  132. Jaime Schmidt
  133. Georgina Mayer
  134. Heddi Serret
  135. Aurea Diaz Luna
  136. Jahir Tapia
  137. Florencio Salazar Adame
  138. Mauricio Rocha
  139. Pedro García
  140. Mary Jose Seañez
  141. José Contreras
  142. Carmen Lee
  143. Montserrat Fabre
  144. Eitan Bielak
  145. Rodrigo Seanez
  146. francisco Villegas
  147. Adolfo Valdez Ponce
  148. Eduardo Cadaval Narezo
  149. Claudia Llaca México
  150. Rodrigo Martinez
  151. Julio Gómez Trevilla
  152. Hugo Flores
  153. Adolfo Suárez Labastida
  154. Ulises Ramirez
  155. Marco Sanchez
  156. Juan Rafael Martin Gutierrez
  157. Jose Edeza
  158. Jaell Duran
  159. María Fernanda León Sánchez
  160. Agustín López
  161. Alejandro Nuñez Alfaro
  162. David Benitez
  163. Julio Rendon
  164. Laurent Herbiet
  165. Miguel Maldonado
  166. Adolfo Mendoza Avilés
  167. Juan Domenech
  168. Miguel Aldana
  169. Jorge Vázquez del Mercado
  170. Jorge García
  171. Paco Guzmán
  172. Edgar Jesé Rodriguez
  173. Daniel Díaz Monterrubio
  174. Carlis Pascal
  175. Miguel Alarcón
  176. Gabriela Suárez
  177. Jose Escalera
  178. Marel Molay
  179. Sergio Delgado
  180. Lopez Marcela
  181. Ana Sofia
  182. Lucrecia Sodo
  183. Alicia Vela
  184. Federico Campos
  185. Aurora Tripp
  186. Fernanda Canales
  187. Jonathan Abarca
  188. Aldo Ojeda López
  189. José María Palacios
  190. Rodrigo Hernandez
  191. Maria de Lourdes Garcia Vázquez
  192. Carla Verea
  193. Berenice Avendaño
  194. Dante Hernández
  195. Tania Pedroza
  196. Martín Arellano
  197. César Guerrero
  198. Jorge Humberto Flores
  199. Daniel Arturo Vargas Reyes
  200. Jose de Jesus López Reyes
  201. Mara Cortes
  202. Esparza Alfredo
  203. Armando Oliver Suinaga
  204. Andrea Griborio
  205. Laura Domínguez
  206. Ricardo Ramirez
  207. Talia Malfonado
  208. Hernan Pernett Muñoz
  209. Rodrigo Velasco
  210. Israel Ramirez
  211. Gustavo Carmona
  212. David Haber
  213. Rocío Cárdenas
  214. Josué Mejía
  215. Francisco Pardo
  216. Alejandro Hernandez
  217. Nicolás Velazquez
  218. Juan Rodriguez
  219. Mariana Carrillo
  220. Luis Fernando López Díaz de León
  221. Isaac Peña
  222. Mariano Cardin
  223. Edmundo Morales
  224. Ricardo Fabián Cortes Perez
  225. Fabián Del Valle
  226. Juan Luis Izquierdo Rodriguez
  227. Misael Piña
  228. Patricia Terrazas
  229. Zuleyma del Carmen Pérez
  230. Francisco Bulos
  231. Alan Sapién
  232. Lucio Muniain
  233. Rodrigo Payro
  234. Luis Javier Cid Moscoso
  235. Ildefonso Gaytan
  236. Amy Machorro
  237. Virginie Velasco
  238. Paola Montes de Oca
  239. Raul Flores Rojo
  240. Alejandro Torres
  241. Augusto F. Alvarez Fuentes
  242. Juan Carlos Hernandez White
  243. Andres Encarnacion
  244. Diego Rivermar-Molina
  245. Alejandra Martinez
  246. Cristina Ochoa
  247. Beatriz Alejandra Medrano Perez
  248. Benjamín Valencia
  249. Fabian Rodriguez
  250. Sarai Chávez López
  251. Yazmin Viramontes
  252. Xavier Prado
  253. Giovani Guerrero Ramos
  254. Juan Manuel Luna Cuandon
  255. Marielle Bello-Chapa
  256. Jose Enrique Garcia
  257. Araceli V. Cano
  258. Eru Baños
  259. Gabriela Rodriguez
  260. David Nava
  261. Cristina Rosas
  262. Julio Amezcua
  263. Alejandro Rivadeneyra
  264. Francisco Villalobos
  265. Mireya Gines
  266. Jorge Pacheco
  267. Daniel Vázquez
  268. Fermín Espinosa
  269. Marco Polo Reyes
  270. Adrián Almanza Cantellano
  271. Ariana Álvarez
  272. Faride Balbuena
  273. Francisco Dottor
  274. Luisa Alejandra Bonetta
  275. Carlos Hernández
  276. Fernanda Antillón
  277. Yolanda Arango
  278. Gabriela Zayarzabal
  279. Dania Núñez
  280. Alejandra Ríos
  281. Jimena Acosta
  282. Marcos Narváez
  283. Jose Ismael Cárdenas Marín
  284. Mikel Ocejo
  285. Francisco Treviño Lostaunau
  286. Gustavo Castillo
  287. Rodolfo Anaya
  288. Sergio Gallardo
  289. Monir Jiménez
  290. Max Meza Soldevilla
  291. Fernando Careaga Palma
  292. Juan Manuel Bernal
  293. Jairo Perez Aguilar
  294. Pilar Cortés
  295. Max Mesillas
  296. Christopher Kohen
  297. José Gabriel Barrera Osorio
  298. Edgardo Rodríguez Híjar
  299. Grete Uribe
  300. Tzideni López Olay
  301. Eduardo Fabio Canseco
  302. Manuel Aripez
  303. Santiago Labora
  304. Eduardo Gorozpe
  305. Cristina Santana
  306. Gabriel Córdova
  307. Rodrigo Hernández
  308. Javier Marcue
  309. Liz Ofelia Ruiz
  310. Deborah Guerra
  311. Rozana Momntiel
  312. Felipe Alejandro Castro Martinez
  313. Maite Rodriguez
  314. Alejandro Fernández del Castillo
  315. Juan Vazquez
  316. Bianca Gortarez
  317. Antonio Becerril
  318. Ana de Santiago
  319. Rebeca Rojas
  320. Roxana Álvarez
  321. Raul Robles Bárcenas
  322. Michel Trejo
  323. Estela Ahuactzin
  324. Marisol González
  325. Adán Guzmán
  326. José Ramón Pérez
  327. Martha Patricia García
  328. Ruby Nava
  329. ALfredo García
  330. Jose Carlos Delgado
  331. Claudia Rubio
  332. Maria Ángeles Díaz
  333. Antonio Flores
  334. Juan Ibarguen
  335. Gerardo Apango
  336. Jose Antonio Lino
  337. Myrna Domínguez
  338. Luis Corona
  339. Adolfo Perea Corona
  340. Carlos Montero
  341. Sergio Ruiz
  342. José Ramón Remis
  343. Guillermo Delgado de Ita
  344. Ricardo Ortiz Bernal
  345. Agustín Ortiz Monasterio
  346. Maria Orta
  347. Paola de la Concha
  348. Juan Acosta
  349. Rosario Aguilar
  350. Homero Hernández
  351. Kitty Murillo Álvarez
  352. Juan M Casillas
  353. Carolina Maxil
  354. Antonio Montes de Oca Rios
  355. Jose Paulo Pérez Lemus
  356. Patricia Pereira
  357. Carlos Coronel
  358. Alejandro Ramírez
  359. Héctor Barroso
  360. Adriana David
  361. Luis Maciel Béjar
  362. Alejandra Reyes
  363. Fred Dionne
  364. Esther Muñoz Pérez
  365. Mayte Talonia
  366. Gabriela Morales
  367. José de la Cruz
  368. Lorena Flores Yñigo
  369. Karla Ibarria
  370. Omar López
  371. Raquel Huerta
  372. Arturo Borjón
  373. Marina mUñoz
  374. Hermenegildo Acoltzin
  375. Daniel Laguna
  376. Alejandro Hernández
  377. Ariadna Robles
  378. Enrique Parás
  379. Rocío Lara
  380. Xicotencatl Cortés
  381. Karen Ramírez
  382. Alonzo Cuevas Ochoa
  383. Antelma Bautista
  384. Antonio Cárdenas
  385. Roberto Zúñiga
  386. Sergio Rueda Pérez
  387. Lucía Romero
  388. Mecky Reuss
  389. Ramón Vargas Salguero
  390. Eva Hisae Arronte Hirata
  391. Ricardo Díaz Tavera
  392. Alejandro Cabrera
  393. Ricardo García Santander
  394. Raymundo Pavan
  395. Felipe Romero Vazquez
  396. Lillian Martínez Villazon
  397. Héctor Villaverde Becerril
  398. Yordi Lara-Ochoa
  399. José Antonio García Morales
  400. Patrick Lopez Jaimes
  401. Claudio Aldrete
  402. Juan José Barrios Avalos
  403. Abraham Berumen
  404. Mario Fajardo
  405. Joel A. Martínez V.
  406. Beatriz Rodríguez
  407. Pedro Núñez González
  408. Luz Adriana Diaz Dominguez
  409. Heidi Valdez
  410. Arturo Huerta Pèrez
  411. Gilberto Maya
  412. Francisco Carriba
  413. Isabella Pérez
  414. Dennissee Peralta
  415. Ramiro Guzmán
  416. Emmanuel Ruffo
  417. Giovanni Puebla Cruz
  418. Fernando Vazquez
  419. Omar Baeza
  420. Alejandro Gaona
  421. Jorge Flores Martinez
  422. Jimena Torre Rojas
  423. Luis Jesús Betanzo
  424. Izra Oliva
  425. Jose Luis Benavides
  426. Julio Juarez
  427. Jorge Tenorio Moreno
  428. Juan Luis Rubio
  429. Luis Lopez
  430. Jorge Matsumoto
  431. Paty Arredondo
  432. Sergio Flores
  433. Gonzalo Mendoza Morfín
  434. Fernando Becerril
  435. Axel Arañó

Los silencios sobre la cineteca

Victor Alcérreca | @vicpolar

Es la más grave de todas mis culpas pero, en fin, la he cometido. Pequé de silencio ante ti y ante mí. Cuando el silencio se instala en una casa, es muy difícil hacerlo salir; cuanto más importante es una cosa, más parece que queremos callarla. Marguerite Yourcenar, Alexis o el Tratado del Inútil Combate

 

Soy parte de la “mitología crítica” que Arturo Ortiz describió en su artículo del día 17 de abril, acerca de las consecuencias de la lluvia “atípica” que cayera un par de días antes sobre la Cineteca Nacional. Participé de la otra lluvia, la de los comentarios que provinieron los días siguientes de  “una gran cantidad de twiteros, muchos de ellos arquitectos(…)” que  “señalaron a Michel Rojkind y a Gerardo Salinas como los responsables de la mala calidad del edificio”. Intento alargar los casi 140 caracteres con los que respondí a ese texto y donde, en resumidas cuentas, argumentaba a favor del rigor de ida y vuelta.

Releyendo a  Ignasi Solà-Morales en su ensayo “Sadomasoquismo. Crítica y práctica arquitectónica”:

En su alejamiento del objeto y en la inseguridad de sus argumentos el crítico controla su angustia compensándola con agresividad. El sadismo latente en la crítica contemporánea no es perversidad personal de quienes la ejercen sino un mal du siècle, patente manifestación de un síndrome que afecta sus relaciones con el universo de los hechos y por lo tanto también con el mundo de los objetos arquitectónicos.

Pero al sadismo de los críticos corresponde, simétricamente, el masoquismo de los autores. Pacientes productores de artefactos cuyo sentido no se desvela de modo natural y evidente, los arquitectos, con sus obras a cuestas, se muestran resignados a recibir golpes de sus castigadores.

Me atrevo a estirar un poco las categorías propuestas por  Ignasi Solà-Morales: en nuestro medio los autores no son simples masoquistas resignados a recibir las reacciones de sus críticos —mitológicos o reales. En el manejo de sus relaciones públicas, de los medios de comunicación y la publicidad, los despachos invierten tanto tiempo como en proyectar. Han aprendido que de lo primero depende muchas veces lo segundo. No esperan las reacciones, promueven el ruido.  Y con menor frecuencia, por desgracia, la reflexión. Los diseñadores masoquistas, cuando se presentan así, no lo son por resignación o recato, pareciera más bien una forma estratégica de autocontención.

“Ocurre que estamos más en el spotlight, entre más estás ahí eres más propenso a las críticas”, afirma el propio Michel Rojdkin en una de las múltiples entrevistas que circulan por la red. El spotlight al que se refiere no viene de otro lugar más que del propio trabajo dedicado de su despacho y su equipo de relaciones públicas.

Suponiendo (como lo sugiere el texto de Arturo Ortiz) que durante el proceso de obra, constructores y supervisores ignoraron un proyecto correctamente construido en el papel y que al hacerlo originaron los evidentes  vicios del edificio, ¿no tendría el equipo de proyectistas la responsabilidad de deslindarse a tiempo? Se ha insistido en este y otros edificios ordenados por Consuelo Sáizar en la imagen del equipo de arquitectos resignados a ver su trabajo traicionado y apurado por agendas irracionales. ¿Es conveniente seguir en la promoción mediática de un edificio viciado al incluirlo con la misma prisa en publicaciones, conferencias y concursos? Al hacerlo, insisten en el viejo cliché que dice que los despachos se sienten responsables sólo de las imágenes que reproducen las obras, no de las obras en sí mismas.

“Nada sorprendente en una época fundamentada en la imagen, donde se ha perdido la capacidad de valorar aquello que no es visible. La significación del mal ecuménico representado en un edificio recae sobre los arquitectos, nada más conservador y ciego”, afirma Arturo en su artículo. Sumándome al argumento, lo que se ha promovido del edificio es, precisamente, sólo lo visible: las fotografías cuidadas y editadas, el incremento del público (que está ahí a pesar del edificio, no por obra y gracia de una ex funcionaria pública con carencias en su aparato lógico).

Un contrato público asignado a un arquitecto en México, parece también incluir en la letra chica un acuerdo de omertá. Aceptarlo es no hablar de él, especialmente frente a tus colegas —tan dados siempre a la descalificación ignorante. De las obras públicas, y la Cineteca Nacional es en ello ejemplar, solo se habla tangencialmente. Más allá de sus realidades técnicas, legales, económicas y políticas. Cuando más, se sobrepone a la obra un discurso —impostado o no— para consumo interno del gremio y para la necesaria búsqueda de la siguiente asignación. Pero un discurso innocuo al fin como respuesta a las circunstancias duras que determinan un proyecto tanto o más que una postura de diseño.

Hace algunos meses asistí a una reunión de profesores de arquitectura que cerró de una manera memorable. Después de tres días de trabajo y discusiones, un profesor griego  (algo histriónico, quizá por lo mismo) concluía que su única certeza era “estar cansado de asistir a esos eventos de autoflagelación gremial”. “Nuestra debilidad gremial” y la constante  aclaración no solicitada sobre la amistad que mantienen los autores de muchos textos  con los aludidos en la crítica —un gesto tan mexicano como innecesario— ¿no son parte de esta autoflagelación?

¿Nos queda sólo la academia autoflagelante y las promociones desmesuradas para hablar entre arquitectos? Obviamente no. En el ánimo de “utilizar la coyuntura para fortalecer al gremio de arquitectos” pienso que la próxima mesa redonda que se tenga al respecto del proyecto puede ir más allá del reciclaje de las imágenes y la promoción optimista de un oficio glamoroso que la corrupta realidad insiste en manchar.

La urgente discusión sobre la Ley de Obra Pública, los métodos de asignación de proyectos y las responsabilidades  de gastar dinero público en diseñar y construir (lo cual en este país no acaba de sonar “tan” grave) debería encontrar lugar en la misma escena dinámica, activa y muy visible que algunos en el gremio de los arquitectos ha sabido construir inteligentemente en México. Es una propuesta. En las escuelas de arquitectura, ni siquiera es materia de estudio seria —rigurosa, sin comillas— las responsabilidades jurídicas que implican el ejercicio de la profesión (mientras que en países donde impera la cultura del respeto a la ley, la palabra “liability” está grabada en la conciencia profesional  de los egresados de toda Universidad, incluso a la hora de considerar evadirla). Y ni siquiera me atrevo a hablar de la conciencia política del ejercicio de la arquitectura, ante el riesgo de empezar a aburrir lectores ocupados en el permanente Sim City de los talleres de proyectos.

Michel Rojkind y su equipo, como otros afectados por las arbitrariedades de la administración de Consuelo Sáizar, tienen la invaluable oportunidad de abrir esta otra discusión. Y esto no sustituye ni distrae del largo y complicado camino de intentar cambiar la ley. Ellos ya están bajo el foco y la experiencia del desconsuelo sería didáctica para el gremio entero. Los silencios, a los que se refiere Alejandro Hernández en su respuesta, se resguardan en la propia casa. Y posiblemente prescribieron con el cambio de gobierno.

Al que nace pa’tamal

Emilio Ades | @3wilio

El “concurso” para el pabellón de México en Milán, 2015, nos muestra que el camino aún es largo. El fracaso de otro concurso “público” más no implica una falla en el método, sino una fisura en el sistema. No faltarán los detractores —normalmente beneficiarios del sistema— que aprovechen el desliz para argumentar que los concursos no son la solución para los proyectos públicos. Yo seguiré creyendo en los concursos como la única manera de hacer arquitectura pública. Sin embargo, es trascendental entender que su éxito o fracaso dependen —como casi todo— de la buena o mala voluntad del funcionario que pone las reglas del juego.

No tengo duda que un concurso cuya convocatoria se limita a cierto “tipo” de despacho y en el que 80 días después de anunciarse el resultado podemos ver el proyecto ganador, es otra forma de asignación directa. A mi ya no me interesa la “postura” del Colegio de Arquitectos ante esto. Lamentablemente todo esto no entra en la agenda del Colegio de Arquitectos: ellos tienen otros intereses.

Al tratar de terminar este texto que no logro concluir, leo que el tema de la exposición mundial es “Feeding the Planet, Energy for life” y me pregunto, ¿cúantos países disfrazaran sus pabellones de comestibles? Es muy claro que “Al que nace pa’tamal, del cielo le caen las hojas.”

Moral es un árbol que da moras

Arturo Ortiz | @arturortiz

En el articulo publicado por Alejandro Hernández: Lo que la arquitectura revela, menciona en la parte final que “el sistema (de obras públicas) es demasiado complicado y demasiado fuerte y, aceptémoslo, rara vez somos salmones nadando contracorriente —casi siempre charales, a veces rémoras. El silencio a la larga no ayuda —insisto: más allá de la aliteración la complacencia está muy cerca de la complicidad. Es algo sobre lo que hay que tomar posición y de lo que hay que hablar, y mucho, porque, de no hacerlo, tarde o temprano, la propia arquitectura terminará revelándolo”.

En realidad creo que la arquitectura ya revela el silencio de décadas sobre las precarias condiciones que existen en la relación entre la obra pública y la participación de los arquitectos, coincido con Alejandro en la necesidad de tomar postura y hablar del tema, romper con la inercia del silencio, particularmente en los medios especializados de arquitectura que han resultado ser por lo menos cómplices de la complacencia.

Pero tomar postura también requiere “rigor.” Hasta donde entiendo, la forma de contratación discrecional a muchos nos parece —me incluyo— éticamente cuestionable. Sin embargo, la heterogeneidad de las posturas éticas ponen en duda cualquier exigencia moral. Para no caer en posturas definidas a partir de “valores”, existen las leyes y, siendo rigurosos, se puede criticar moral o éticamente las contrataciones que hizo Consuelo Saizar a los arquitectos beneficiados con los proyectos –varios conocidos y amigos– pero ¿alguno de ellos hizo algo ilegal?, ¿rompieron las leyes?, ¿sabemos si hubo una recomendación sobre la función pública en la manera de contratar en la que estos arquitectos tengan una responsabilidad jurídica?, ¿existe ilegalidad en los proyectos que hicieron para CONACULTA?, ¿se ha hecho el trabajo periodístico para saber si fue jurídicamente incorrecta la contratación y, sobre todo, la participación de estos arquitectos? O, como supongo, ¿actuaron dentro de la ley? En todo caso y ante todas las preguntas anteriores, el cuestionamiento sobre el otorgamiento de esas obras depende de una, al parecer, intachable ética, que puede sugerir posturas tan maniquéas como impositivas.

Estoy de acuerdo en que la ley que rige la relación de los arquitectos con el estado y sus obras públicas tiene muchas carencias, las cuáles habría que analizar con cuidado y rigor, tarea pendiente por hacer —aunque debo reconocer el gran trabajo y entendimiento que al rededor de esto ha producido Antonio Gallardo. Sin embargo, la ley de obra pública y servicios complementarios vigente es el marco de referencia actual. Si no nos gusta esta ley habría que cambiarla; la pregunta es ¿cómo? ¿A través de impecables argumentos en blogs y redes sociales? o ¿mediante el reclamo mitológico ante la frustración que causa la evidencia de un sistema de obras públicas que se mueve al borde de la legalidad? O de plano, ¿mediante el espacio que otorga la ley?

Los que hemos participado en proyecto público hemos abordado la necesidad de usar nuestro derecho como ciudadanos para impulsar un cambio en la ley y queda claro que para lograrlo requerimos solicitarlo desde el Colegio de Arquitectos, que es la institución correspondiente, lo cual es un dolor de cabeza si pensamos en su poca utilidad. Desde ahí habría que elaborar iniciativas de ley que se presenten a diferentes comisiones de la asamblea en el Distrito Federal y en la Cámara de Diputados Federales. Para armar la iniciativa de ley debemos primero ponernos de acuerdo en lo que queremos transformar de la ley vigente y armar un documento que tenga la certeza jurídica realizada por abogados y juristas expertos en armar iniciativas de ley. Posteriormente se debe crear una estrategia de comunicación con las diferentes comisiones de asambleístas o diputados para que le encuentren sentido a nuestras exigencias gremiales y decidan subir la iniciativa al pleno y votarla. A partir de ahí un largo camino de procedimientos burocráticos que a la larga, y si todo sale relativamente bien, terminará publicándose en la Gaceta Oficial. A partir de ahí se elaboran normativas y reglamentos de operación para que cada entidad pública pueda aplicar la nueva ley. Pero, ¿quién es el encargado de llevar a cabo semejante tarea? ¿Quién está dispuesto a financiarla? ¿Cuánto tiempo hay que invertir y quiénes son los responsables en hacerlo? De verdad, si alguien conoce otro camino, por favor que lo comparta. Por lo pronto es lo que tenemos y me parece fundamental tener la claridad de que las tareas están relativamente definidas. Habría que buscar la forma de llevarlas a cabo. Mientras eso no suceda, habrá que exigir transparencia en donde la ley lo permite en lugar de crear prejuicios, como en el caso de los peritajes que se hicieron en la Cineteca después de la —ya famosa— “atípica” lluvia, y que no me parece en absoluto dañino.

En todo caso, y como conclusión, creo que el rigor en la crítica sobre los procesos de la arquitectura en la obra pública debe ser lo primero que exijamos y hagamos, porque sólo a través de la construcción de argumentos al rededor de la carencia e ineficacia que hay en la ley vigente, seremos  una sociedad capaz de imaginar, construir e impulsar un nuevo escenario para la práctica pública de la arquitectura, en donde una Ley de Proyectos para la Obra Pública defina las prácticas gremiales, se dirija hacia procesos democráticos y permita transparencia y claridad para arquitectos, funcionarios, pero sobre todo para los usuarios de los edificios públicos.

Mitología crítica

Arturo Ortiz Struck | @arturortiz

Vagas suposiciones coagulaban de repente, amalgamadas con toscas imágenes del mago, del renegado, del demonio, del espía, del extranjero, imágenes que flotan en todas partes y siempre en las imaginaciones ignorantes.

Opus Nigrum, Margarite Yourcenar,

Alfaguara 1982, P.p. 324

 

Desde la presentación a medios de comunicación del proyecto realizado para la Cineteca Nacional Siglo XXI, elaborado por la oficina de Michel Rojkind y Gerardo Salinas, un sin fin de comentarios y críticas han acompañado al inmueble. El conjunto de reflexiones respecto a la arquitectura de la cineteca, a la estrategia de los arquitectos para transformar el espacio y a las adversas condiciones de tiempo que impuso el régimen anterior al despacho de Rojkind y Salinas, han resultado ser profundamente heterogéneas y van desde la descalificación a priori y sin argumentos, hasta cuestionamientos efectivos sobre el funcionamiento y los criterios estructurales, desde las felicitaciones exacerbadas, hasta un público que utiliza cotidianamente las nuevas instalaciones. Más allá de las críticas, la Cineteca incremento exponencialmente el número de visitantes, quienes han adoptado a este espacio como un destino recreativo y cultural sólido en el sur de la ciudad de México, en donde una sociedad diversa y heterogénea ha encontrado un espacio común y público, que por mucho ha rebasado las expectativas originales sobre la afluencia de visitantes.

La visibilidad de la Cineteca ha expuesto a los arquitectos de manera inusual: si bien no es el único proyecto realizado durante la administración de Consuelo Saizar, es el que atiende a un público masivo. Los demás proyectos no son tan visitados, algunos porque no están acabados, como el Museo del Cine del Taller de Arquitectura de Mauricio Rocha y Gabriela Carrillo, otros porque están dentro de instalaciones de acceso controlado como el nuevo edificio para los estudios Churubusco, elaborado por Arquitectura 911 SC de Saide Springal y Jose Castillo; o bien las bibliotecas que terminan por ser inútiles para el público general, entre otras cosas porque está prohibido tocar los libros. El hecho es que ha sido el proyecto con más atención mediática, sin duda el más criticado, aunque hay que reconocer que de todas las críticas que he escuchado y leído, pocas tienen un rigor en el análisis sobre el edificio.

El martes 15 de abril se presentó una fuerte lluvia y granizada en la ciudad de México que coincidió con la 56ª muestra internacional de cine organizada por la Cineteca Nacional. Las nuevas instalaciones tuvieron graves afectaciones por las lluvias, produciendo fuertes goteras o chorros de agua que escurrían por el techo de diversas salas y baños, así como una fuerte inundación que afecto grandes áreas del inmueble. Como era de esperarse, no tardaron en aparecer las críticas desde los medios de comunicación y en las redes sociales. Críticas necesarias ante los procesos fallidos de una obra y gasto público, necesarias para exigir un recinto seguro y de calidad.

Una gran cantidad de twiteros, muchos de ellos arquitectos, y algunos medios de comunicación señalaron a Michel Rojkind y a Gerardo Salinas como los responsables de la mala calidad del edificio. A priori, sin información fidedigna sobre los hechos, sin conocer los resultados de los peritajes y deslindes de responsabilidades legales y jurídicas, un despliegue de descalificaciones recorrieron las redes sociales, en donde no había argumentos en la crítica, sino castigo; no había reflexiones sobre el proceso y supervisión de obra, sino prejuicio sobre los arquitectos. Tampoco encontré posicionamiento sobre los constructores o sobre las evidentes carencias de una construcción que a todas luces no está concluida; tampoco he visto un cuestionamiento a las empresas supervisoras o a la administración pasada de CONACULTA o de la Cineteca. No vi argumentos en relación a los directores responsables de obra o los corresponsables de ingeniería. En fin, no encuentro una reflexión que aborde a todo un proceso de obra pública que parece rebasado por dinámicas que están en el borde de la legalidad. La problemática se redujo al diseño del edificio y la crítica se centró en los arquitectos. Nada sorprendente en una época fundamentada en la imagen, donde se ha perdido la capacidad de valorar aquello que no es visible. La significación del mal ecuménico representado en un edificio recae sobre los arquitectos, nada más conservador y ciego.

Me sorprende que en lugar de utilizar la coyuntura para fortalecer al gremio de arquitectos, que de por si no cuenta con una ley de proyectos para obra pública, sin la posibilidad legal para hacer respetar las especificaciones de su proyecto, que no tiene la situación jurídica para exigir calidad en la construcción, que no cuenta con un Colegio de Arquitectos sólido que proteja los intereses profesionales de los arquitectos, etcétera, los propios colegas se dediquen a producir criticas sin argumentos, sin conocimiento de los hechos y resquebrajando la posibilidad de construir un ámbito más sólido para el gremio de arquitectos, en el que las reglas sean claras desde el principio, en donde todos tengamos una claridad sobre los procesos y el gasto público.

Es fundamental exigir transparencia y el deslinde de responsabilidades sobre los sucesos del martes 15 de abril, pero no sólo para ver si Rojkind Arquitectos son responsables o no de las afectaciones, sino para que el proceso de esa obra pública ponga en evidencia nuestra debilidad gremial, los abusos de las constructoras y supervisoras de obra y la desfachatez de muchos funcionarios públicos. No me sorprendería en lo más mínimo que los destrozos fueran producto de una obra inconclusa, de cambios en las especificaciones y de mala calidad en los procesos constructivos. Tampoco me sorprendería que las soluciones técnicas estén cabalmente resueltas en los planos originales del proyecto.