Skip to content

El concurso para la Bienal

by on September 18, 2013

Alejandro Hernández Gálvez | @otrootroblog

Por fin salió la convocatoria para el concurso abierto del curador o grupo de curadores para la participación mexicana en la Bienal de Arquitectura de Venecia, que se inaugura en junio del próximo año —es decir, dentro de ocho meses y ocho meses después de que se dieron a conocer el director, Rem Koolhaas, y el tema, Fundamentals. Antes enviamos una carta a Dolores Martínez Orralde, directora de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico Inmueble del INBA. propusimos que, pese al corto tiempo, se convocara de manera pública y abierta a un concurso para los cargos de comisario o curador — en la carta también nos comprometimos a no participar ni como curadores ni como arquitectos en la bienal para evitar conflictos de interés y suspicacias. la convocatoria se publicó por fin ayer —es ganancia. Pero, pese a que tuvieron ocho meses para plantearla, quedaron algunos cabos sueltos, y no menores.

En la misma carta poníamos como ejemplo el concurso que organizó para la misma bienal el consejo nacional para las artes de chile. enumero tres diferencias importantes en relación con el caso chileno.

Primero sobre los participantes. Allá se leía en el sitio web que podían hacerlo “tanto chilenos como extranjeros residentes en chile, que sean arquitectos con experiencia comprobada en proyectos curatoriales, editoriales, de investigación o expositivos,” y en las bases del concurso —un pdf que se descarga del mismo sitio— se lee que el postulante “podrá presentar de forma voluntaria una nómina individualizando a un equipo asesor cuyos integrantes podrán ser chilenos o extranjeros, que colaborará en la propuesta y que podrá constituirse por especialistas en teoría, historia y crítica de la arquitectura chilena de 1914 al 2014, en diseño y montaje de exposiciones o museografía, en dirección de arte y diseño gráfico o en iluminación.” Acá “podrán participar todos los arquitectos en un equipo que incluya un historiador y un museógrafo, y que cuente con la experiencia, la solvencia, la infraestructura y el equipo de asesores requeridos para realizar y coordinar el desarrollo de un proyecto en los tiempos previstos”. En otras palabras, el museógrafo y el historiador acá son obligación, además de la curiosa exigencia de “la infraestructura” —¿a qué se refieren?— para realizar y coordinar el desarrollo del proyecto en los tiempos previstos —con la escasa previsión que caracteriza a nuestros burócratas culturales.

Segundo sobre el jurado. En el caso chileno se dan los nombres de seis —Beatriz Colomina, Fernando Pérez Oyarzun (ambos jurados internacionales), Rodrigo Pérez de Arce, Enrique Walker, Sebastián Gray y Pablo Allard, además de un arquitecto representante de los concursantes —es decir: los concursantes proponen nombres para un jurado y votan por uno. Acá el sexto punto de la convocatoria dice “el jurado seleccionará el primer, segundo y tercer lugares.” Ningún nombre, así que no sabemos quién juzgará, si hay jurados internacionales y menos si habrá —cosa por demás improbable— un jurado representante de los concursantes.

Tercera diferencia: justamente lo de los tres lugares. En el caso chileno la mecánica era seleccionar las diez propuestas más idóneas —”de conformidad a los criterios de evaluación,” que también se publicaban— para presentarse un mes después ante el jurado por los postulantes. acá, tras ocho meses que se tardó el inba en pensar la convocatoria que ayer hizo pública —tres días después de que en chile los diez seleccionados se presentaron ante el jurado— le da a los participantes 19 días para armar un equipo en el que forzosamente debe haber un arquitecto, un historiador y un museógrafo y luego hasta el 10 de enero para presentar su propuesta. Tras el fallo inapelable del anónimo jurado, tendremos tres lugares —¿para qué el segundo y el tercero?— que recibirán, cada uno, 100 mil pesos. el ganador tendrá entonces cinco meses para hacer lo que se llevará a venecia —cantando, tal vez, de los 16 meses que teníamos ya namás nos quedan 5, 5, 5.

Además, en el sitio de la convocatoria chilena se podía consultar el plano del espacio destinado a la muestra. Acá, por supuesto, no. De hecho la convocatoria del INBA dice que la muestra tendrá lugar en el Arsenal, cuando se supone que méxico ya tenía un pabellón en la iglesia de San Lorenzo —más allá del hecho de que ese lugar, además de la romántica belleza de la ruina, parece tenerlo todo en contra— y por lo que publicó el periódico Excelsior, no tuvieron respuesta de por qué el cambio —¿o duplicidad?— de sede.


En fin. Qué bien que el grupo a cargo de la participación de México en la Bienal de Arquitectura de Venecia se seleccione en un concurso abierto y no, como es costumbre aquí, según el gusto o los compromisos del funcionario en turno —esperemos y exijamos que eso pase cada vez más y en todo tipo de proyecto público, desde la delegación o el municipio hasta los encargos de los pinos. Pero qué mal que, como si fuera una concesión en vez de su trabajo o tal vez por las prisas —tras ocho meses perdidos en prepararla— o por no haber revisado otras similares —no lleva más de media hora buscar y leer y enterarse— la convocatoria presentada por la burocracia del INBA tenga tantos cabos sueltos y  su claridad y hasta la transparencia queden comprometidas, generando, inevitablemente, suspicacias —al menos de quienes, como yo, acostumbramos a pensar mal.

From → Uncategorized

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: