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Del (des)gobierno del DF y el concurso de la Merced

by on November 18, 2013

Alejandro Hernández Gálvez | @otrootroblog

Desde el año 2000, cuando el PRD se hizo cargo del gobierno de la ciudad de México mucho ha cambiado. A riesgo de repetir el lugar común de la publicidad oficial, sí se ha convertido en una ciudad de vanguardia social en el país y a nivel global. Antes que en el resto del país, aquí hubo una pensión general para mayores de 65 años, se despenalizó el aborto en las primeras doce semanas de gestación, se legisló sobre la convivencia y luego sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo y el derecho a adoptar. Mucho, pues. Pero también ha habido rezago e incluso retroceso. Del 97 a la fecha, el PRD en el Distrito Federal ha funcionado reutilizando, a veces de manera más refinada pero generalmente mucho más burda, los mecanismos políticos que siempre le criticó al priismo, desde el clientelismo y los privilegios a grupos particulares hasta el uso discrecional del dinero y los proyectos públicos. No en balde se le reclama al PRD con frecuencia —y a veces no sin razón— su vieja ascendencia priista.

Por ejemplo, si esquemáticamente durante el priismo el modelo de gobernante de la ciudad era, o bien el que hacía de manera autoritaria lo que le venía en gana —Urruchurtu o Hank González, por ejemplo— o el que no hacía absolutamente nada, siguiendo la máxima clásica de Fidel Velázquez —no moverse para salir en la foto—, en los más de 16 años que lleva el PRD gobernando la ciudad de México, hemos tenido variaciones un tanto más complejas de esos dos modelos. Si Cuauhtémoc Cárdenas fue eficiente más discreto y Rosario Robles se empantanó y manchó, López Obrador y Ebrard prefirieron utilizar la ciudad como tribuna y soñaron construir su camino directo a los pinos en segundos pisos mal planeados y peor construidos; ambos entregaron proyectos inconclusos o mal planeados, sea la Universidad de la ciudad de México o la línea 12 del Metro. Hoy Miguel Angel Mancera parece haberle apostado más bien al otro modelo: no hacer nada o hacer poco. No es que su gobierno sea discreto sino que, a casi un año de haber tomado el cargo, parece, al menos en temas urbanos y arquitectónicos, aletargado cuando no ocurrente pero sin sustento.

Su política urbana parece ser la de anunciar proyectos planeados sobre las rodillas sin que resulte claro si las posibilidades reales de su realización han sido bien estudiadas. Así, presumieron las ZODES y hasta anunciaron famosísimos arquitectos a cargo de un proyecto del que hoy casi no se habla. Luego su secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda, Simón Neumann, anunció 10 “megaproyectos” urbanos que no son otra cosa que pequeñas acciones cosméticas prácticamente sin importancia a la escala de una ciudad de 10 millones de habitantes y otros tantos en su zona metropolitana, como el remozamiento de Mazaryk para transformarla en la necesarísima 5ª avenida de la ciudad de México —aparentemente otro proyecto, junto al nefasto corredor turístico y cultural Luis Barragán, del delegado de la Miguel Hidalgo al que se le sumó el gobierno de Mancera. A veces parece como si a Mancera, con tres minutos y un micrófono en la mano, se le pudiera ocurrir cualquier cosa —como otro Museo del Niño en Iztapalapa— sin explicar nada del por qué ni el cómo de esos proyectos.

Hace poco, Salomón Chertorivski, secretario de Desarrollo Económico del gobierno de Mancera, anunció el inicio de trabajos de demolición en parte del mercado de la Merced y un futuro plan integral para la zona —cuando lo lógico hubiera sido tal vez a la inversa. Tras críticas y la intervención del INBA, el gobierno de Mancera se decidió hacer algo que hasta ahora parecía contrario a su costumbre —pese a que su partido incluya el adjetivo democrática en sus siglas—: un concursos. Aunque, para ser justos, ese no es defecto únicamente del gobierno de Mancera: lo es a nivel nacional, y en el DF, desde que el PRD llegó al poder, se convocaron, según recuerdo, tres concursos abiertos y públicos: el Zócalo, la Casa de las Ajaracas y la Plaza de Taxcoaque —ninguno, por cierto, se realizó. En cuanto a Mancera, ninguna de sus ocurrencias urbanas ha supuesto la necesidad de un concurso, mucho menos público y abierto, para los proyectos que suponen —para quienes desconocen el medio arquitectónico cabe aclarar que las licitaciones, en las que normalmente participan tres propuestas, no son concursos: usualmente el “ganador” solicita a dos amigos cercanos un par de presupuestos con un costo mayor al suyo para, de ese modo, garantizar su “triunfo.”

En fin. Se convocó el concurso para el “Anteproyecto Conceptual del Plan Maestro de la zona comercial conocida como la Merced.” El cierre de inscripciones era el 15 de noviembre y la visita al sitio mañana, 18 de noviembre, para después responder las preguntas de los concursantes. La fecha de entrega del anteproyecto se marcó el 13 de diciembre y el fallo del jurado el 16. Del jurado sólo se dio el nombre del presidente honorario: Jacobo Zabludovsky. El primer premio del concurso es un diploma acompañado de 150 mil pesos y “en su caso, la participación en la elaboración y desarrollo del Plan Maestro para el Rescate Integral de la Merced.” El concurso está avalado por el Colegio de Arquitectos de la ciudad de México y la Sociedad de Arquitectos Mexicanos —de nuevo, para quienes desconozcan el gremio de los arquitectos, el Colegio (al igual que otros en distintas ciudades del país) es un organismo desgastado y que sin representatividad: en la ciudad de México sus agremiados no rebasan los 2 mil.

La semana pasada se anunció una prórroga en la inscripción al concurso, del 15 al 22, y el cambio de la visita al sitio —del 18 al 27— y que la junta de aclaraciones se posterga hasta el 28 de noviembre. Sin embargo, la entrega del anteproyecto se mantiene el 13 de diciembre. Eso quiere decir o que los organizadores del concurso —gobierno del DF y CAM-SAM— piensan que la visita importa poco, o que un problema de esa magnitud se resuelve rápido —pues no cambian las fechas de entrega— o, probablemente, que da igual: al fin se trata del concurso para el anteproyecto conceptual que sólo “en su caso” será tomado en cuenta en la elaboración y desarrollo del plan maestro. Todo esto parece confirmar la incapacidad o desinterés de los gobiernos perredistas de la ciudad de México, en especial del que encabeza Miguel Ángel Mancera, para que los proyectos públicos de urbanismo, arquitectura y diseño, sean concursados y discutidos amplia y claramente.

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4 Comments
  1. Felix Sanchez Aguilar permalink

    Tienes toda la razn, no entiendo porque no dan al Jurado y no amplan la fecha de entrega, pero creo que no hay mala “leche” y de vers que no es muy clara la convocatoria, sin embargo al ser una propuesta de ideas que bueno que le entraon a pesar de tus cuestionamientos y en tus palabras: nosotros (pardo+amezcua, castillo+springall y yo+tello, et al) nos inscribimos bajo la lgica, al menos en mi caso, de que a un concurso abierto como ese hay que entrar aunque cojea de todas sus tres patas: bases, jurado, “premio” (pero bueno, parece la tnica del gobierno del doctor mancera: hacerlo todo mal y a medias).

    Lo vemos hoy con Axel. Abrazo FS

    El 17/11/2013, a las 21:21, proyecto pblico escribi:

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