Skip to content

Concursos de proyecto público

by on February 27, 2014

Antonio Gallardo | @papantonio

Empieza el debate. Ya hay dos posturas [consuelo de pocos y arquitectos, centralismo y corrupción], pero ¿no habrá intermedias? Quién designa y quién es designado. ¿Dónde inicia el proceso de la obra pública? ¿Con el proyecto? No. Inicia con la planeación previa en la dependencia, analizando necesidades y posibilidades, tanto físicas como presupuestales y hasta después viene el proyecto, incluso antes del estudio de prefactibilidad y factibilidad, en donde se analizan cuestiones no solamente económicas, sino sociales y políticas. ¿Y quién debe de hacer todo esto? Desde las propias dependencias gubernamentales, externos o ambos. Depende de cada caso con sus múltiples variables.

Caso CONACULTA. ¿Hubo todo eso que debe ser previo? ¡Claro que no! Muchos reclaman que no existe una Ley de proyecto público sin analizar que existe un marco que, de alguna manera, ya lo contempla. Puede ser deficiente e incompleto, pero existe. Es la Ley de Obra Pública Y SERVICIOS RELACIONADOS CON LA MISMA. Ahí es donde cabe el proyecto.

Sin duda tiene deficiencias y agujeros negros y múltiples interpretaciones. Como ejemplo el mismo caso CONACULTA: la ex-titular informó que la asigación directa fue porque estaba ecargando una “obra de arte” y de algtuna manera intentó justificarlo en la vertiente de los derechos autorales, pero en estricto sentido no aplicaba, porque la “obra de arte” aún no existía y por ello en el marco de esa ley (LOPSRM) no encaja. Otra cosa hubiera sido si existendo un proyecto completo con derechos autorales se pudiera “comprar”, pero volverían a parecer una serie de cuestionamientos: ¿estaba definda previamente la necesidad así como un prespuesto previo en donde estuviera definida una determinada partida para un proyecto y obra determinada? La respuesta, también es no.

Después llega la asignación directa para un proyecto, reitero, mal asignada. Dos casos: CINETECA NACIONAL Y ESTUDIOS CHURUBUSCO. Ambos a cargo de dependencias con un marco administrativo y jurídico diferente con su dependencia o relativa autonomía de CONACULTA. Pregunta inmediata: ¿por qué CONACULTA y su extitular, tomaron decisiones directas? De la que siguen: ¿por qué los titulares de esas dos dependencias asintieron la instrucción y no iniciaron el proceso que indica la propia LOPSRM? Y en los tres casos ahora ¿qué papel jugaron las contralorías internas de tres dependencias? La responsabilidad se va compartiendo.

Ahora viene con las personas morales o físicas que resultaron favorecidas con las asignaciones: ¿desde el punto de vista jurídico, tienen responsabilidad por haber aceptado firmar un contrato? Posible y seguramente no de manera directa. Con todo, puede presentarse una situación jurídica: que en el proceso una contraloría, inerna o externa, determine que estuvo mal asignado y si hubiera avance, podría suspenderse y hasta rescindirse el contrato, existiendo una afectación como tercero perjudicado, pero únicamente en lo económico. Se rescinde sin responsabilidad para el contratista, pero pudiendo haber una indemnización, la cual pesaría como responsabilidad en la entidad que asignó.

Hoy algunas posturas van en el sentido de que todo proyecto público debe de ser asignado por concurso de diseño y otras que plantean que haya modalidades de concursos: por invitación, abiertas, restringidas, de ideas, de anteproyectos y otras, pero sobre todo que no sean por licitación de la “mejor oferta” en términos cuantitativos para evitar o minimizar las asignaciones a las propuestas más bajas, que no económicas, y provocando en la realidad las simulaciones, al invitar a un mínimo de participantes, generalmente tres, y armar las dos perdedoras a priori. Aquí habría complicidad.

Alguien puede criticar los procesos de asignaciones, directas o no, y de concursos mal organizados y no por eso excluirse totalmente de participar y por lo tanto de ganar. Podría discutirse, si acaso subjetivamente, cierta ilegitimidad, pero nada más.

En algunos círculos se ha planteado como una medida que podría contribuir ala construcción de una cultura de concursos elaborar una manual de recomendaciones para concursos y también que como parte de las recomendaciones se hagan evaluaciones permanentes de los pocos concursos que ha habido, en donde se expresen participantes, ganadores y perdedores, y observadores. Hay una enorme experiencia que rescatar de concursos fallidos y de un gran número de participantes perdedores y de personas involucradas en la organización y desde el gremio, con sus instituciones existentes, unas malas otras no tanto, y creado algunas nuevas que serían necesarias.

Existen prácticas de concursos en países desarrollados y en los alejados del desarrollo, con recomendaciones, normas, reglamentos y también con leyes. No todos son aplicables en nuestro país al 100%. De lo que no hay duda y en principio no debería cuestionarse es que todos los recursos públicos que se apliquen en obra pública deben de cumplir con un marco normativo que no se restrinja a las simples, por limitadas, licitaciones de costos. También entender que aún con la LOPSRM vigente, se prevé que puede haber casos de excepción para asignaciones directas y que no son o no deben de ser por eso discrecionales.

Lo mismo sucede para los concursos de la construcción de las obras públicas, con proyecto completo o incompleto, o incluso sin proyecto. Al revisar las grandes obras parece que sólo las empresas constructoras grandes son las favorecidas y esto sucede desde la formulación de las bases.

Con las cosas como están es paradójico que muchos piensen que con el silencio y las omisiones  pueden salir beneficiados o, de menos, no ser afectados, sin considerar que si construimos una verdadera y amplia cultura de concursos habría mucha oferta. Si bien algunos despachos  (siempre los mismos) podrían ganar muchos concursos, habrá un límite por su capacidad para participar en todos y para desarrollar los proyectos que se ganaran. Y en su caso también se podría establecer en las bases que los participantes en determinados concursos, que o bien hayan ganado o se encuentren en proceso de desarrollo de otros más, quedaran limitados para participar. Aquí es en donde en las bases se establecen los requisitos que permitan evaluar al convocante la capacidad de respuesta.

Continuemos con el debate, que bueno que se abra.

From → Uncategorized

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: