Skip to content

Moral es un árbol que da moras

by on April 20, 2014

Arturo Ortiz | @arturortiz

En el articulo publicado por Alejandro Hernández: Lo que la arquitectura revela, menciona en la parte final que “el sistema (de obras públicas) es demasiado complicado y demasiado fuerte y, aceptémoslo, rara vez somos salmones nadando contracorriente —casi siempre charales, a veces rémoras. El silencio a la larga no ayuda —insisto: más allá de la aliteración la complacencia está muy cerca de la complicidad. Es algo sobre lo que hay que tomar posición y de lo que hay que hablar, y mucho, porque, de no hacerlo, tarde o temprano, la propia arquitectura terminará revelándolo”.

En realidad creo que la arquitectura ya revela el silencio de décadas sobre las precarias condiciones que existen en la relación entre la obra pública y la participación de los arquitectos, coincido con Alejandro en la necesidad de tomar postura y hablar del tema, romper con la inercia del silencio, particularmente en los medios especializados de arquitectura que han resultado ser por lo menos cómplices de la complacencia.

Pero tomar postura también requiere “rigor.” Hasta donde entiendo, la forma de contratación discrecional a muchos nos parece —me incluyo— éticamente cuestionable. Sin embargo, la heterogeneidad de las posturas éticas ponen en duda cualquier exigencia moral. Para no caer en posturas definidas a partir de “valores”, existen las leyes y, siendo rigurosos, se puede criticar moral o éticamente las contrataciones que hizo Consuelo Saizar a los arquitectos beneficiados con los proyectos –varios conocidos y amigos– pero ¿alguno de ellos hizo algo ilegal?, ¿rompieron las leyes?, ¿sabemos si hubo una recomendación sobre la función pública en la manera de contratar en la que estos arquitectos tengan una responsabilidad jurídica?, ¿existe ilegalidad en los proyectos que hicieron para CONACULTA?, ¿se ha hecho el trabajo periodístico para saber si fue jurídicamente incorrecta la contratación y, sobre todo, la participación de estos arquitectos? O, como supongo, ¿actuaron dentro de la ley? En todo caso y ante todas las preguntas anteriores, el cuestionamiento sobre el otorgamiento de esas obras depende de una, al parecer, intachable ética, que puede sugerir posturas tan maniquéas como impositivas.

Estoy de acuerdo en que la ley que rige la relación de los arquitectos con el estado y sus obras públicas tiene muchas carencias, las cuáles habría que analizar con cuidado y rigor, tarea pendiente por hacer —aunque debo reconocer el gran trabajo y entendimiento que al rededor de esto ha producido Antonio Gallardo. Sin embargo, la ley de obra pública y servicios complementarios vigente es el marco de referencia actual. Si no nos gusta esta ley habría que cambiarla; la pregunta es ¿cómo? ¿A través de impecables argumentos en blogs y redes sociales? o ¿mediante el reclamo mitológico ante la frustración que causa la evidencia de un sistema de obras públicas que se mueve al borde de la legalidad? O de plano, ¿mediante el espacio que otorga la ley?

Los que hemos participado en proyecto público hemos abordado la necesidad de usar nuestro derecho como ciudadanos para impulsar un cambio en la ley y queda claro que para lograrlo requerimos solicitarlo desde el Colegio de Arquitectos, que es la institución correspondiente, lo cual es un dolor de cabeza si pensamos en su poca utilidad. Desde ahí habría que elaborar iniciativas de ley que se presenten a diferentes comisiones de la asamblea en el Distrito Federal y en la Cámara de Diputados Federales. Para armar la iniciativa de ley debemos primero ponernos de acuerdo en lo que queremos transformar de la ley vigente y armar un documento que tenga la certeza jurídica realizada por abogados y juristas expertos en armar iniciativas de ley. Posteriormente se debe crear una estrategia de comunicación con las diferentes comisiones de asambleístas o diputados para que le encuentren sentido a nuestras exigencias gremiales y decidan subir la iniciativa al pleno y votarla. A partir de ahí un largo camino de procedimientos burocráticos que a la larga, y si todo sale relativamente bien, terminará publicándose en la Gaceta Oficial. A partir de ahí se elaboran normativas y reglamentos de operación para que cada entidad pública pueda aplicar la nueva ley. Pero, ¿quién es el encargado de llevar a cabo semejante tarea? ¿Quién está dispuesto a financiarla? ¿Cuánto tiempo hay que invertir y quiénes son los responsables en hacerlo? De verdad, si alguien conoce otro camino, por favor que lo comparta. Por lo pronto es lo que tenemos y me parece fundamental tener la claridad de que las tareas están relativamente definidas. Habría que buscar la forma de llevarlas a cabo. Mientras eso no suceda, habrá que exigir transparencia en donde la ley lo permite en lugar de crear prejuicios, como en el caso de los peritajes que se hicieron en la Cineteca después de la —ya famosa— “atípica” lluvia, y que no me parece en absoluto dañino.

En todo caso, y como conclusión, creo que el rigor en la crítica sobre los procesos de la arquitectura en la obra pública debe ser lo primero que exijamos y hagamos, porque sólo a través de la construcción de argumentos al rededor de la carencia e ineficacia que hay en la ley vigente, seremos  una sociedad capaz de imaginar, construir e impulsar un nuevo escenario para la práctica pública de la arquitectura, en donde una Ley de Proyectos para la Obra Pública defina las prácticas gremiales, se dirija hacia procesos democráticos y permita transparencia y claridad para arquitectos, funcionarios, pero sobre todo para los usuarios de los edificios públicos.

From → Uncategorized

Leave a Comment

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: